¿Cómo sacarle gases a un bebé correctamente?

17 Apr 2026
cómo sacarle gases a un bebé

Si tu bebé llora después de comer, se retuerce o tiene la barriga dura, probablemente los gases sean los culpables. No estás solo en esto: es una de las situaciones más habituales en los primeros meses de vida, y tiene solución. Aquí vas a encontrar todo lo que necesitas saber para ayudar a tu pequeño de forma segura y efectiva.

Por qué los bebés acumulan gases (y cuándo empieza a mejorar)

Cuando un bebé se alimenta, ya sea al pecho o con biberón, inevitablemente traga pequeñas cantidades de aire. Esto se debe a que su sistema digestivo aún está inmaduro y no controla del todo la técnica de succión durante las primeras semanas. Ese aire que entra con la leche se acumula en el estómago y los intestinos, generando la presión que causa malestar, llanto e irritabilidad.

La buena noticia es que esta etapa tiene fecha de caducidad. Entre los 4 y 6 meses de vida, la mayoría de los bebés aprenden a succionar con mayor eficacia y el problema de los gases se reduce considerablemente. Hasta entonces, saber cómo actuar marca una gran diferencia en el bienestar de tu bebé y en tu tranquilidad como padre o madre.

Señales que indican que tu bebé tiene gases

Identificar a tiempo si tu bebé tiene gases atrapados te permite actuar antes de que el malestar escale. Aunque cada bebé es diferente, hay señales bastante comunes que los padres aprenden a reconocer rápido.

  • Llanto inconsolable después de comer: si el bebé no se calma con el pecho, los brazos ni el chupete, puede ser señal de gases.
  • Barriga hinchada o dura al tacto: indica que el aire no ha salido y está generando presión interna.
  • Encogimiento de piernas hacia el pecho: el bebé intenta aliviar el dolor de forma instintiva.
  • Irritabilidad al estar acostado boca arriba: esta posición aumenta la presión en el abdomen y empeora las molestias.
  • Regurgitaciones frecuentes: el exceso de aire en el estómago puede forzar el retorno de leche.

Si el bebé, en cambio, parece tranquilo o se queda dormido después de mamar, no es imprescindible forzar el eructo. Algunos bebés sencillamente no tragan tanto aire en cada toma.

Las mejores posiciones para sacarle gases a un bebé

No existe una postura mágica que funcione igual para todos. Lo mejor es probar varias hasta encontrar la que mejor le vaya a tu pequeño. Eso sí, en todas ellas la clave está en la paciencia y la suavidad: nunca se deben aplicar presiones fuertes ni movimientos bruscos sobre la espalda o el abdomen del bebé.

Sobre el hombro (la más habitual)

Es la posición más utilizada y la que muchos pediatras recomiendan como punto de partida. Coloca al bebé de forma vertical sobre tu pecho, con su mentón apoyado en tu hombro. Sostén su cabeza con una mano y con la otra dale palmaditas suaves en la espalda, con la mano ligeramente en forma de copa para ser más delicado.

Puedes hacer esto de pie y balancearte suavemente: el movimiento ayuda a mover el aire dentro del estómago y facilita su salida. Ten una toallita sobre tu hombro, ya que es muy habitual que el bebé regurgite algo de leche junto con el gas.

Sentado sobre tus piernas

Esta postura funciona especialmente bien cuando el bebé ya tiene algo más de control de cabeza. Siéntalo sobre tus rodillas mirando hacia el frente, inclinando su torso ligeramente hacia adelante. Sujeta su barbilla con suavidad con una mano y con la otra dale palmaditas en la espalda. Asegúrate de que su vía aérea esté libre en todo momento.

Boca abajo sobre el antebrazo

Coloca al bebé boca abajo a lo largo de tu antebrazo, con el talón de la mano apoyado suavemente sobre su esternón. Su cabeza debe quedar ligeramente más alta que el resto del cuerpo. El propio peso del bebé sobre el brazo genera una presión suave en la barriga que facilita la expulsión de los gases.

Con la mano libre puedes darle pequeñas palmaditas en la espalda o simplemente mecerlo con suavidad. Es una postura que a muchos bebés les resulta muy relajante, especialmente en los primeros meses cuando todavía no tienen control del cuello.

Sobre las piernas boca abajo (tummy time)

Coloca al bebé boca abajo sobre tus muslos mientras estás sentado, con su cabeza ladeada hacia un lado para que pueda respirar con comodidad. Al igual que en la postura anterior, la presión abdominal sobre tus piernas actúa como un masaje natural que estimula la expulsión del aire atrapado. Dale palmaditas suaves en la espalda y, si lo notas cómodo, mantén la posición unos minutos.

Cómo hacer el masaje abdominal para aliviar los gases

El masaje en la barriga es una técnica muy eficaz para movilizar los gases a través del sistema digestivo y aliviar la incomodidad del bebé. Lo ideal es realizarlo cuando notes que tiene la barriguita dura o está inquieto, preferiblemente antes de comer o al menos una hora después de la última toma, para evitar vómitos.

Coloca al bebé boca arriba sobre una superficie firme y cómoda. Con las yemas de los dedos, realiza movimientos circulares suaves en el sentido de las agujas del reloj alrededor del ombligo. Puedes complementar este movimiento con el ejercicio de "la bicicleta": toma sus piernitas y muévelas suavemente como si pedalearan, lo que ayuda a empujar el aire hacia el recto y facilita su salida.

Si tu bebé tiene muchos cólicos, también puedes probar el masaje conocido como "Te quiero": consiste en trazar una "I", una "L" invertida y una "U" sobre el abdomen, siguiendo el recorrido del intestino grueso. Esta técnica, recomendada por fisioterapeutas pediátricos, es especialmente útil cuando los gases están más atrincherados en el sistema digestivo.

¿Cuándo sacarle los gases?: antes, durante o después de la toma

La mayoría de los padres intuyen que hay que sacar los gases al terminar de comer, pero el momento óptimo puede variar. Si el bebé toma biberón, se recomienda hacer una pausa a mitad de la toma para sacar el aire, ya que esto libera espacio en el estómago y permite que el bebé siga comiendo con más comodidad.

Con lactancia materna el procedimiento es similar: puedes aprovechar el cambio de pecho para intentar que eructe. Lo que sí es importante es no obsesionarse con conseguir el eructo a toda costa. Si después de 3 a 5 minutos el bebé no lo ha sacado y se muestra tranquilo, no es necesario seguir insistiendo.

Consejos prácticos para reducir la acumulación de gases

Prevenir es siempre mejor que actuar cuando el llanto ya lleva un rato. Hay pequeños ajustes en la rutina de alimentación que pueden marcar una diferencia notable en la cantidad de aire que tu bebé traga.

  • Posición durante la toma: alimenta al bebé con el cuerpo lo más erguido posible, con la cabeza ligeramente elevada respecto al resto del cuerpo.
  • Biberón adecuado: si usas biberón, elige uno anticólicos con tetina de flujo ajustado a la edad del bebé, y asegúrate de que esté inclinado para que la tetina quede siempre llena de leche.
  • Buen agarre al pecho: en la lactancia materna, un agarre deficiente es una de las principales causas de ingesta excesiva de aire.
  • Porteo: llevar al bebé en una mochila ergonómica permite que la gravedad favorezca la digestión y el contacto piel con piel calma el llanto antes de que se intensifique.

Tummy time: mucho más que una postura antigases

Dedicar ratos cortos boca abajo a lo largo del día, siempre bajo supervisión y con el bebé despierto, tiene múltiples beneficios. No solo ayuda a mover el contenido del intestino y prevenir la acumulación de gases: también fortalece los músculos del cuello, el abdomen y la espalda, preparando al bebé para los grandes hitos motores que vendrán.

Puedes colocar al bebé sobre una manta suave en el suelo o incluso hacerlo sobre tu propio pecho. Si notas que se pone nervioso, no es necesario alargar la sesión. Unos pocos minutos varias veces al día son suficientes para notar los beneficios.

¿Gases o cólico del lactante? Aprende a diferenciarlos

Muchos padres confunden los gases con el cólico del lactante porque ambos provocan llanto e irritabilidad. Sin embargo, hay una diferencia fundamental: el cólico del lactante se define como el llanto intenso e inconsolable durante más de tres horas al día, más de tres días a la semana, durante al menos tres semanas, sin que haya una causa orgánica identificable.

En el caso de los gases, el malestar suele estar claramente relacionado con la toma y el bebé tiende a calmarse una vez que expulsa el aire. Si el llanto es muy prolongado, se repite siempre a la misma hora del día y no mejora con las técnicas habituales, es conveniente consultar con el pediatra para descartar otras causas y recibir orientación personalizada.

¿Cuándo consultar al pediatra?

Aunque los gases en bebés son completamente normales, hay situaciones que merecen atención médica. Si el bebé no está ganando peso, si el malestar persiste a pesar de aplicar correctamente las técnicas, o si aparecen síntomas como diarrea, heces con colores inusuales (blancas, rojas o negras) o dificultad para respirar, no lo dejes para después.

Tampoco conviene automedicarse: antes de usar gotas antigases con simeticona u otros productos de farmacia, consulta siempre con tu pediatra. En la mayoría de los casos, las técnicas de posicionamiento y el masaje son suficientes para manejar los gases del bebé sin necesidad de ningún medicamento.